A NUESTRO PADRE JESÚS ATADO A LA COLUMNA
¡Oh mi BUEN JESUS!, que fuiste golpeado,
Atado a una columna y flagelado. Tú que pasaste
Por el suplicio de tan Gran Dolor, para el bien de
Los hombres y el perdón de sus pecados.
¡Oh Señor! Tú que fuiste despojado de
Tus vestiduras y fuiste vestido con un manto de
Púrpura.
¡Oh Señor! Por las muchas burlas que tu
Santísima Persona recibió, Señor, dame la gracia
Necesaria para no volver a pecar, a fin de que pueda
Gozar contigo en el Cielo, a la hora de mi muerte.
Sé siempre mi Guía y mi Salvaguardia.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.

A NUESTRO PADRE JESUS ATADO A LA COLUMNA.
¡Oh Cristo sobre la columna atado
Las manos enlazadas sin piedad,
la mirada alzada a la eternidad…
Jesús, Nuestro Padre, está flagelado.
La espalda surcada por el pecado,
flagelo que hiere a nuestra Deidad.
Látigo que trizará en saciedad
el torso divino, martirizado.
Macerada, bella y enhiesta escultura
ensangrentada en ampollas muertas…
Rompen la noche sones desgarrados,
estremeciendo hasta el alma mas dura.
Sonarán las argénticas cornetas…
al compás de los tambores templados.
José Mª Carro Albeira
