El Bracero
No te puedo mirar fijo a los ojos
sin sentirme, Señor, avergonzado,
el azul infinito amordazado
se quedó retenido en mis despojos.
Tu dulzura de brisa dan antojos
de inclinar mi rodilla esperanzado,
me entristece sentirme atenazado
al monte bajo lleno de matojos.
Quisiera ser el campo en seminario,
para ser el bracero que renombras
al recoger el último denario.
Alfredo Silva Almeida.

